20 de Octubre. Mañanita
otoñal. Algún zorzal surcaba el cielo. A Palma el Río, a casar a Olga y Antonio,
En la Iglesia
de San Francisco. ¡Vivan los novios!
Pintureros y bien
acicalados, entre volantes y
campanillas, con bombo y guitarra, íbamos los coreros, con esa alegría en nuestros pasos que no
caracteriza, porque ya se sabe, como vamos siempre de tiempo, el que no corre,
vuela…
Correcaminos. Ellas con
rosas rojas en el pelo. Ellos, de gala y camperos. Pablo Alborán en la radio y
dale que te pego. Y es que llevamos la música en la sangre. Cantábamos como
pájaros contentos y ciegos. Pero la mata estaba armada y nosotros sin saberlo,
como zorzales con el chirichirri, entramos y se nos pego la liria de tipos muy
serios…En fin esas cosas que tiene la vida por ser flamencos… Que lo pasen
guay.
La iglesia hermosa, pero más hermoso el convento. Que patios,
que muros, que refectorio, que servicios y que jabones, olorosos y
caseros…Limpiar no se si limpian pero limpiados quedaron los cestillos
canasteros.
Y la Boda , estupenda. Emplumados y
felices cantamos dando algún que otro dooooooooooooo de pecho. El cura afable y
correcto. Emocionado con nuestra Salve, que le llego adentro y es que la fe en
nuestras voces emocionan y remueven sentimientos.
De vuelta alguna
golondrina jaranera quedo transpuesta, con la boca abierta, y fue “guaseada”. Y
es que no se puede uno descuidar, porque siempre puede aparecer pájaros
agoreros. Así, que ni preocuparse, a vivir que son dos días y solo la muerte no
tiene remedio.
D.G.M
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